El impacto de la trata de esclavos atlántica en África (3): Economía

Con esta tercera entrada entramos en el análisis de los aspectos económicos que produjo la trata de esclavos. Lo siguiente constituye un estado de la cuestión, una exposición de las diferentes teorías. Por lo tanto, algunas de las explicaciones que se dan no las comparte quien escribe este blog. Las frases entre paréntesis y en cursiva sí son mis opiniones personales. 

LOS EFECTOS ECONÓMICOS

Habitualmente se ha tendido a observar los efectos de la trata de esclavos sobre las economías africanas de dos maneras distintas: incidiendo en cómo se cambió la economía durante el período de trata o haciendo hincapié en los efectos en las economías de hoy. Veamos, a continuación, qué elementos se destacan en estos dos ámbitos espacio-temporales.

Periodo predador (siglos XVI-XIX)

Los costes: beneficio inmediato, dinero, codicia e individualismo

Actualmente se tiende a ver en la trata negrera un factor determinante en la historia africana. La corriente de pensamiento que otorga a este fenómeno una importancia esencial en el desarrollo de las sociedades y economías africanas se conoce como “Tesis de Transformación”. Frente a esta tesis también aparecieron voces discordantes, la más llamativa de las cuales fue la del historiador británico-canadiense David Eltis que, junto a Lawrence C. Jennings, defendió una postura contestaría ante la tesis de transformación. En concreto, defendió que ni el valor de la trata atlántica ni su escala fue suficientemente grande para haber tenido más que una influencia marginal en el curso de la historia africana. Para este autor, por ejemplo, el clima y el genio humano fueron más determinantes que el sector exportador de esclavos. Concluye, por lo tanto, que ni el valor absoluto ni el relativo de la trata atlántica fue muy grande y que, en general, la trata tuvo una influencia pequeña en las economías africanas. De hecho, Eltis llegó a escribir:

 There can…be no doubt that the slave trade was of critical economic importance to the nineteenth-century Atlantic basin as long as it lasted. The only part of the basin where this was not the case was Africa…

El autor basa sus conclusiones en un estudio realizado junto a Jennings en que establecen un sistema de cálculo de la renta per cápita africana. A partir de estos cálculos concluyen que la renta per cápita africana no sufrió grandes alteraciones debido al tráfico de esclavos y que, por ello, ésta no afectó de manera determinante a sus economías.

 The majority of Africans… would have been about as well off, and would have been performing the same tasks in the same socioeconomic environment, if there had been no trading contact’ with Europe.

 Lovejoy contestó esta afirmación arguyendo que el ratio del valor del tráfico externo sobre la renta per cápita no es un indicador adecuado para medir el impacto de la trata en África.

Evaluar los costes económicos de la trata es una tarea difícil. Como apunta Lovejoy,  había costes asociados a la “producción”, pero el verdadero coste humano incluía la pérdida de la vida por la esclavitud, y las subsiguientes hambres y enfermedades. Además de la destrucción de la propiedad durante las guerras y razias que también representaban pérdidas.

Las fluctuaciones en los precios fueron constantes y calcular el efecto de éstos sobre las economías africanas parece complicado. Se han hecho esfuerzos en este sentido, sin embargo, los resultados se han movido siempre en el terreno de la especulación. Patrick Manning nos habla de una competición imperfecta en la que los precios estaban conectados a una red estrecha, pero que variaban en los mercados regionales en función de los niveles de demanda y del poder económico de los vendedores y compradores locales. Este modelo se caracterizó por la entrada y salida anárquica de los participantes en el mercado. Esto fue debido a razones políticas y económicas: muchos vendedores africanos iban y venían; sanos y poderosos en un momento; y desprovistos, esclavizados o ejecutados en el siguiente.

Pero, ¿quién llevaba a cabo las guerras y saqueos? La respuesta, aunque cruda, es clara: los propios africanos (recordemos que los europeos no penetraron en el territorio africano hasta el siglo XIX). Las élites en el poder vieron en el negocio del tráfico de esclavos una manera rápida de obtener lujosos beneficios. Sin embargo, no fueron capaces de ver las consecuencias que esto conllevaría. De hecho, los intercambios presentaban un desequilibrio notable entre productos exportados e importados. La aparición de estados predadores, o dicho de otra manera, de unidades político-militares que basaban su supervivencia económica en la captura y venta de personas, caracterizó los siglos XVII-XIX. Estos estados centraron su actividad en el ámbito militar, y acabaron por despreciar la actividad agropecuaria, que quedó relegada a mujeres, niños y esclavos. Por otro lado, los campesinos que no formaban parte de dichos estados estaban expuestos constantemente a una atmósfera de miedo e inseguridad que, evidentemente, causó estragos en las cosechas. La principal preocupación pasó a ser sobrevivir y evitar ser cazado. Las tareas agropecuarias experimentaron, en consecuencia, una disminución considerable. Iniesta habla sin tapujos de un estancamiento, e incluso regresión, de las fuerzas productivas a escala africana. Esta visión es compartida por Barry, quién afirmó que la situación de guerra continua, de violencia sin contención, llevó a un bloqueo que impidió todo desarrollo cualitativo de la sociedad debido a la estagnación de la economía y de las técnicas. En el caos general, la idea de producir y de acumular se desvanecía totalmente.

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Por otra parte, respecto a los esclavos capturados en el interior, era más rentable llevar hacia la costa a los hombres que a las mujeres. Esto se tradujo en una descompensación en las exportaciones y en un patrón claro: los hombres que salían de la costa procedían en su mayoría del interior, mientras que las mujeres, menos numerosas, eran de las zonas costeras. Como hemos visto en la entrada anterior, esto tuvo repercusiones en los patrones de matrimonio.

La trata de esclavos introdujo también el concepto del dinero, antes inexistente, frente al formato tradicional del trueque. Se ha apuntado este hecho como algo que favoreció un cambio en las actitudes productivas, en adelante más proyectadas hacia el mercado que a la subsistencia.

La trata, al ofrecer un beneficio inmediato, reforzó el interés propio, egoísta, y los cálculos económicos a corto plazo, afectando esto de manera negativa al desarrollo de las sociedades.

Otro aspecto destacable es que los líderes africanos intervinieron más en el mercado de esclavos que en cualquier otro mercado.

La demanda

Manning nos dice que, en términos económicos, se dio una respuesta positiva como proveedores a la alta demanda de esclavos. Según Whatley y Gillezeau, la demanda internacional de esclavos africanos cambió la distribución de los recursos en las economías africanas. Es lo que ellos llaman una situación de Demanda Efectiva. Es decir, se redistribuyó la actividad económica lejos del trabajo agrícola e industrial y hacia la trata de esclavos. Estos autores, además, elaboraron un modelo teórico sobre conflicto y cooperación en África para revelar las condiciones bajo las cuales esa Demanda Efectiva no sólo redistribuyó los recursos, sino que también produjo externalidades pensadas para impedir el desarrollo a largo plazo. Eso incluyó limitaciones en el crecimiento de los estados africanos, incremento en estratificación étnica y social, y una prolongada cultura de violencia política. Los autores nos dicen que la Demanda Efectiva debió producir estados más pequeños con mayores saqueos esclavistas, una mayor diversidad étnica y más alianzas bajo el propósito del saqueo. Esta demanda debió también resultar en menores alianzas defensivas y una disminución en la producción.

Esto último nos permite enlazar con el tema de las repercusiones que ha tenido la trata en el África contemporánea.

 

África contemporánea

Trata de esclavos y Desarrollo 

Gran parte de la literatura sobre las consecuencias económicas de la trata de esclavos se centra en sus efectos en el África contemporánea. La mayoría de discursos tienden a girar en torno a la “reversal fortune thesis”, que postula la incidencia negativa que el contacto occidental ha producido en el continente, haciendo hincapié ya sea en el período de trata o en la colonización. Así, muchos autores ven en la trata de esclavos una de las principales causas del subdesarrollo africano.

Según Nathan Nunn existe una robusta, y negativa, relación entre el número de esclavos exportados de un país y su actual situación económica. Las evidencias históricas sugieren que la trata ha tenido efectos adversos en el desarrollo económico. Una explicación para el subdesarrollo de África sería, por lo tanto, su historia de extracción, caracterizada por dos eventos: la trata de esclavos y el colonialismo.

Se suele incidir en la importancia del colonialismo en el subdesarrollo actual pero Nunn señala que hay razones para pensar que las tratas de esclavos (atlántica, transahariana, interafricana y oriental) pueden haber sido al menos igual de importantes que el dominio colonial en lo que se refiere al desarrollo de África. Durante 500 años, de 1400 a 1900, África fue escenario de cuatro tratas simultáneas mientras que la colonización alcanzó tan sólo unos 75 años.

El autor asegura que los países africanos que son los más pobres hoy son aquellos en los que más esclavos fueron extraídos.  Ante esta posición, una explicación alternativa sugería que los países que eran los más subdesarrollados económica y socialmente en el pasado fueron los escogidos para la trata de esclavos, y hoy siguen siendo los más subdesarrollados. Nunn, sin embargo, a través de su estudio,  argumenta que realmente fueron las áreas más desarrolladas de África las que tendieron a ser elegidas para la trata de esclavos. Al principio de los contactos, antes de que los esclavos fueran el principal producto, solo las sociedades con instituciones que estaban suficientemente desarrolladas eran capaces de comerciar con los europeos. Por lo tanto, los portugueses fueron incapaces de encontrar sociedades capaces de soportar el comercio al norte del río Zaire (Esta afirmación de Nunn debe ser matizada. Los portugueses iniciaron la trata, o intercambio pactado, en la década de 1450 en Senegambia, donde buscaron de manera explícita el contacto con el Imperio de Mali -se llegaron a enviar dos embajadas hacia la corte del emperador- y donde establecieron vínculos comerciales con el reino Jollof). Cuando la demanda europea pasó a ser la de esclavos, la preferencia de comerciar con las partes más desarrolladas de África continuó. Porque las áreas más prósperas eran también las más pobladas, y se podían obtener esclavos si se instigaban conflictos o guerras civiles. Las sociedades que eran más violentas y hostiles, y por lo tanto las menos desarrolladas, fueron a menudo mejores en su resistencia a vender esclavos a los europeos (se daba también el fenómeno de que las sociedades más aisladas y articuladas en entidades político-culturales más pequeñas vivían a su vez en medios hostiles, de dificil acceso y control, bosques principalmente, en contraposición a las sabanas, espacios abiertos donde habían surgido los grandes estados clásicos). En conclusión, Nunn dice que las partes de África que eran las más prósperas en 1400, midiendo la densidad de población, fueron también las áreas que sufrieron mayor impacto por la trata de esclavos.32

Fraccionamiento étnico y economía

Uno de los temas más discutidos por los historiadores es el del fraccionamiento étnico como factor debilitador del estado. Nunn examina si la obtención de esclavos resultó en un subsiguiente colapso del estado y fraccionamiento étnico. El autor dice que no sólo fue el uso de esclavos perjudicial para la sociedad, sino también la producción de esclavos, que ocurría a través de guerras domésticas, razzias y secuestros y que tuvo un impacto negativo en su subsiguiente desarrollo.

Según este autor,  individuos del mismo o similar grupo étnico se esclavizaron entre ellos. Esto tuvo consecuencias perjudiciales, incluyendo fragmentación social y étnica, inestabilidad política y debilitamiento del estado, y la corrupción de las instituciones judiciales. En este sentido,  Manning escribió:

La esclavitud fue corrupción: envolvió robo, soborno, y ejerció una fuerza bruta así como tretas y trampas. Así, la esclavitud puede ser vista como una fuente de origen precolonial que explica la corrupción moderna.

La manera más común de proveerse de esclavos era mediante guerras o saqueos entre estados o pueblos. El resultado de esto fue que los lazos entre pueblos se debilitaron, lo que a su vez impidió la formación de comunidades más grandes y amplió las identidades étnicas. Por lo tanto, la trata de esclavos sería un factor importante a la hora de explicar el alto nivel de fragmentación étnica hoy. Y esto es relevante para el desarrollo económico dado la relación que ciertos autores ven entre fragmentación étnica y crecimiento económico a largo plazo.

Algunos autores han argumentado directamente y sin ambages que la trata aumentó el grado de fragmentación étnica. Según ellos, la trata limitó el ámbito geográfico de la autoridad e incrementó la importancia de la identidad étnica. Defienden que la fragmentación étnica fue también un resultado endógeno del conflicto social asociado al hecho de producir esclavos.

Levine y Easterly argumentaron que casi un 25% de la diferencia en las experiencias de crecimiento de las economías africanas y asiáticas podía ser atribuida a la mayor diversidad étnica de África. Presentaron algunas evidencias de la relación negativa entre diversidad étnica y la poca inversión en escolarización, instituciones financieras débiles, infraestructuras pobres y preeminencia del mercado negro.

Bates argumentó, por su lado, que la naturaleza predadora del estado post-colonial en muchos países africanos creó desafíos políticos y militares a su autoridad. Cuando éstos se intensificaron, la estratificación étnica también se intensificó hasta el punto donde las cosas se desmoronaban.

La literatura sobre conflicto étnico tiende a asumir que el carácter “opositorio” de la identidad étnica, con su distinciones insider-outsider, es una fuente de conflicto que impide el crecimiento. Una visión alternativa la dieron Esteban y Ray, al apuntar que un conflicto tiende a ocurrir a lo largo de líneas étnicas, no porque la identidad étnica sea conflictiva, sino porque es más fácil montar un movimiento de masas de base étnica. Así, desde la perspectiva endógena, la gente tiene múltiples identidades que son maleables, políticamente manipulables y que varían según la situación.

En este sentido, Whatley y Gillizeau señalaron que la trata de esclavos ayudó a dar forma al paisaje étnico que los poderes coloniales encontraron en África. Así, la trata influenció en la distribución espacial de la autoridad política y el aumento de la identidad étnica. En consecuencia, el aumento en los precios de demanda redujo los incentivos para construir estados e incrementó los incentivos de saquear para capturar esclavos. El efecto inmediato fue la proliferación de estados más pequeños y un mayor número de pueblos independientes. El aumento del precio de demanda intensificaría también el incentivo de producir outsiders que pudieran ser saqueados.

En definitiva, señalan también una relación causal entre la captura de esclavos y la diversidad étnica. La diversidad étnica en África tiene raíces que van más allá de la experiencia colonial. Esto podría ayudar a explicar por qué los poderes coloniales a menudo escogieron el indirect rule y fortalecieron a las autoridades tradicionales (sobre todo en el caso británico).

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El efecto en los Estados africanos: la inestabilidad política

En general, las consecuencias de los conflictos internos fue aumentar la inestabilidad política y en muchos casos el colapso de las formas preexistentes de gobierno. Antes de la trata de esclavos, complejos sistemas estatales estaban en proceso de evolucionar. Sin embargo, esta evolución se estancó poco después de la llegada de los portugueses en el siglo XV. Cuando la trata de esclavos llegaba a su fin, pocos estados antiguos quedaban. Las estructuras de gobierno preexistentes fueron generalmente reemplazadas por pequeñas bandas de saqueadores, controladas por un dirigente o señor de la guerra. Sin embargo, estas bandas fueron incapaces de desarrollarse en estados más grandes y estables (durante los siglos de trata aparecieron estados que fueron perceptiblemente más pequeños en sus dimensiones geográficas que los antiguos imperios clásicos que les precedieron -en muchos casos habían sido provincias de estos-. Esta débil extensión territorial podría explicarse por una decisión pragmática de los estados productores de esclavos, que preferirían controlar menos poblaciones para así poder saquear a sus vecinos).

Austin contestó la argumentación de Nunn. En primer lugar, nos dice que la fragmentación política era evidente ya en la historia precolonial. La pequeña densidad de población hacía difícil atar a las personas, y era relativamente fácil para ellos emigrar para evitar los impuestos u otras demandas del estado. Esta situación posiblemente fue perpetuada pero no creada por la trata de esclavos. De hecho, no hay evidencia de que el tamaño de los estados en África del Oeste y Central declinara (o incrementara) durante los más de cuatro siglos que duró la trata atlántica. Algunos estados se desmoronaron o fueron conquistados; pero la participación activa en la trata de esclavos ayudó a algunos estados pequeños a convertirse en reinos más grandes (Ashanti, Dahomey y Oyo). De hecho, hay una tesis muy discutida que dice que el cierre del mercado atlántico de esclavos debilitó las bases fiscales de los estados oeste africanos.

El segundo problema que detectó Austin es la dirección de la causalidad. Según este autor, tiene sentido argumentar que la fragmentación política facilitó la trata de esclavos atlántica, contribuyendo a su escala y durabilidad. La mayoría de jefes africanos buscaron proteger a sus propias poblaciones de la esclavitud capturando, comprando y vendiendo outsiders. Por tanto, la producción militar de esclavos (guerras y grandes saqueos) fue la principal fuente de aprovisionamiento para la trata atlántica. En palabras de Inikori, si la concentración política hubiera sido más alta, la lógica de la acción colectiva podría haber reducido el incentivo de saquear libremente a expensas del vecino.

Frente a la tesis de la  “reversal fortune”, Austin señaló que la trata reforzó más que originó la pobre posición económica de África comparada con Europa occidental y algunas partes de Asia.

En otro orden, la trata de esclavos contribuyó también a la inestabilidad política causando la corrupción de las estructuras legales previas. Klein escribió que «las comunidades empezaron a esclavizar por su cuenta. Penas judiciales que habían tenido la forma de palizas, pago de compensaciones o exilio, por ejemplo, se convierten ahora en esclavitud». Para protegerse a ellos mismos y a sus comunidades de ser saqueadas, los líderes a menudo escogían pagar esclavos como tributo, muchas veces obtenidos a través del sistema judicial.

El “gun-slave cycle”

Debido al ambiente de incerteza e inseguridad, los individuos necesitaban armas para defenderse. Estas armas podían obtenerse de los europeos a cambio de esclavos, que a menudo eran cogidos a través de secuestros locales. Esto perpetuó la trata de esclavos y la inseguridad que ésta causaba, que a su vez resultó en un incremento de la necesidad de esclavizar a otros para protegerse uno mismo. Los historiadores han llamado a este círculo vicioso el “gun-slave cycle”. El resultado sería que incluso miembros de una misma comunidad asaltaron y secuestraron a otros dentro de la comunidad.

En definitiva, parece que la mayoría de autores coincide en que los efectos de la trata de esclavos son importantes para el actual desarrollo económico africano. Otros, como Herbst, han argumentado que el subdesarrollo de África es un resultado directo del estado fallido, que surge de la debilidad de África y las inestables estructuras políticas precoloniales (habría que distinguir aquí entre los estados clásicos y los predadores, de naturaleza muy distinta). Debido a que la trata de esclavos en África fue un factor importante que afectó a su subdesarrollo político, debe ser una de las razones centrales tras la debilidad de los estados africanos de hoy.

Por último, con la abolición de la trata, muchos de los esclavos que no pudieron salir embarcados hacia América acabaron constituyendo la mayor parte de las filas del trabajo forzado impuesto por los colonizadores.

 

 

Bibliografía

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Whatley, W., & Gillezeau, R. (2011). The Fundamental Impact of the Slave Trade on African Economies. In Economic Evolution and Revolution in Historical Time (Vol. 48104). Stanford University Press.

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One comment

  1. […] analizar los efectos políticos en el África actual nos remitiremos a la tercera entrada de esta serie, donde se pone en relación lo político con lo económico. Para no redundar en los mismos temas, […]

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